Historias

Berzas de Aralar :: Jose Antonio Irastortza

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El guarda de Enirio-Aralar recuerda una anécdota contada por el dantzari Iztueta y recogida en un libro. Dice así: Un miércoles de la primera mitad del siglo XIX, la ‘etxekoandre’ del caserío Miranda de Zaldibia, mujer de un pastor, dejó olvidadas en los cestos del caballo con el que acudió al mercado de Ordizia unas plantas de berza que había adquirido para la huerta del caserío. 


Esa misma tarde, el pastor se llevó el caballo cargado con sus enseres a su majada en Aralar. Una vez allí, al encontrarse con las plantas, decidió sacar provecho y probó a plantarlas. Al cabo de las semanas pudo recoger hermosos ejemplares. Repitió la experiencia los años siguientes y otros pastores siguieron su ejemplo.

De esta manera, los pastores de Aralar comenzaron a plantar sus propias huertas no sólo para su autoabastecimiento, ya que lograron obtener con la venta de las berzas, por ejemplo, ingresos de hasta 400 reales (100 pesetas - 6 euros) por ejemplar. Así de hermosas eran!