Historias

lierni elortza

Lierni Elorza, locutora de Segura Irratia, recuerda la llamada de un oyente tras narrar lo acontecido en uno de los mercados: ‘Oye, has hablado de queso de oveja nueva una y otra vez. ¿No debería ser queso nuevo de oveja, en lugar de queso de oveja nueva?’, cuenta Lierni riendo. ‘Debí repetirlo varias veces sin darme cuenta del error en ningún momento, hasta que me llamó el oyente. A veces metemos la pata, y he ahí un ejemplo’.

patxi iraola

El bertsolari zaldibitarra Patxi Iraola ha vivido y escuchado muchos pasajes y pequeñas historias sobre la feria de Ordizia. Recuerda para este apartado lo que le contó una de las vendedoras que solían instalarse en ‘Oilo kale’ (Goitia Kalea):

 - ‘Es sabido que venían muchas baserritarras a vender huevos, entre otros productos.

 Y a Ordizia venían también muchas recadistas de toda Gipuzkoa, Bizkaia y muchos otros sitios a comprar productos.

 Estos días he recordado algo que me contó una de aquellas baserritarras. Es un breve diálogo que mantuvo con una recardista cuando le preguntó por el precio de los huevos:

-recardista: ¿qué hacen los huevos?
-baserritarra: si se caen de las manos, se rompen’ -

Hay muchas anécdotas de este tipo, comenta Patxi.

jose antonio aizpuru

La manzana errezil no existe en Errezil. El vecino de esta localidad, José Antonio Aizpuru, cuenta que ‘en Errezil se le llama Ibarbi sagarra. Ibarbi es el barrio del pueblo en el que creemos que surgió y desde el que se extendió este tipo de manzana’.

Menciona una tercera denominación: errege sagarra, (manzana real), por el aspecto en forma de corona que tiene alrededor del vástago (rabito).

julio goitia eta emaztea

El chaval Julio Goitia, con unos 10-12 años, en un día de feria con sus vacas vino a la "Txanketaneko plaza" (plaza de la calle Goen) acompañado de su padre. Una de las vacas de unos 2-3 años atrajo el interés de un señor elegante con blusa de Bidania. Julio le dijo que el precio era de siete mil pesetas y medio (7.500 pts.). Sin embargo, el señor le ofreció siete mil pesetas. Viendo el desacuerdo, el padre de Julio se acercó y dijo lo siguiente:

- "Mozo, ¿ya hacen pues tratos a medias?"-le espetó el padre al joven Julio por no querer mover el precio de la vaca.

- "¡Padre! ¡el hermano me lo ha dicho así y yo estoy con siete mil pesetas y medio!"-le respondió con firmeza el chaval Julio a su padre.

- Entonces el hombre de Bidania debió de agarrar del brazo al padre y así le comentó: "¿tienes un hijo tan fuerte?"

El padre de Julio para poner fin a la discusión, decidió rebajar el precio hasta la mitad de las dos demandas, es decir, siete mil pesetas y cuarto (7.250 pts.). Y el señor elegante de Bidania se llevó aquella vaca joven y preciosa que no daba leche a su ternero.

isabel zuazo

La pasaitarra Isabel Zuazo recuerda cómo llegaba el mercado de Ordizia a Pasai San Pedro. ‘Que yo sepa, al menos dos comerciantes de Pasaia –Odriozola y Artola- venían de compras cada miércoles a la plaza de Ordizia. Hasta que cerraron las tiendas y desde siempre he conocido y comprado los quesos, huevos y alubias, entre otros, que se llevaban desde Ordizia a Pasaia’.

Hasta hace pocos años, comerciantes y recarderas de toda Gipuzkoa se reunían cada miércoles en Ordizia alrededor de los productos de las baserritarras que luego vendían a lo ancho de la provincia.

lurdes zurutuza

El mercado de Ordizia ha reunido a  lo largo de su historia infinidad de curiosidades. Una de ellas llegó a la plaza desde el caserío Agere-Txiki de Ataun San Martin el pasado otoño. Maria Jesus Zurutuza es la ‘etxekoandre’ de la casa. Ella no es vendedora del mercado, aunque sí su hermana Lurdes, del caserío Arratienea de San Gregorio. Fue Lurdes quien trabajo al mercado los dos huevos negros que puso una gallina de Agerre-Txiki.

En casa nadie sabe por qué salieron así y no recuerdan que sucediera antes. ‘En una ocasión sí que nació un huevo dentro de otro. Eso sí que hemos visto, pero no huevos negros’, comentan las hermanas. Dicen también que al comerlo no percibieron nada fuera de lo normal. Negra era la cáscara, no el interior.

jose antonio irastortza.jpg

El guarda de Enirio-Aralar recuerda una anécdota contada por el dantzari Iztueta y recogida en un libro. Dice así: Un miércoles de la primera mitad del siglo XIX, la ‘etxekoandre’ del caserío Miranda de Zaldibia, mujer de un pastor, dejó olvidadas en los cestos del caballo con el que acudió al mercado de Ordizia unas plantas de berza que había adquirido para la huerta del caserío. 


Esa misma tarde, el pastor se llevó el caballo cargado con sus enseres a su majada en Aralar. Una vez allí, al encontrarse con las plantas, decidió sacar provecho y probó a plantarlas. Al cabo de las semanas pudo recoger hermosos ejemplares. Repitió la experiencia los años siguientes y otros pastores siguieron su ejemplo.

De esta manera, los pastores de Aralar comenzaron a plantar sus propias huertas no sólo para su autoabastecimiento, ya que lograron obtener con la venta de las berzas, por ejemplo, ingresos de hasta 400 reales (100 pesetas - 6 euros) por ejemplar. Así de hermosas eran!

pepita arizmendi

Pepita acude a su puesto de la feria desde que era niña. Su ama Manuela  y su amona Josefa fueron sus maestras, al igual que ella lo ha sido de su hija Itziar. Recuerda el tiempo en el que el mercado duraba todo el día y en esta ocasión, teniendo en cuenta que justo ahora comienza la temporada de la angula, rememora los días en los que, por su precio, se dejaba comer.

“Aunque anduviéramos a rastras, comíamos bien. Muchas veces el día del mercado la ama y otras vendedoras comían en una casa particular, donde Cecilia. Tomaban un potaje y, después, unas angulas. También había caseras que las compraban con parte de lo recaudado con las ventas del día”, recuerda Pepita.